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El verdadero problema con las adaptaciones de personajes históricos

El presidente de la Academia de Historia de Cundinamarca, David Rubio, comentó lo siguiente sobre la adaptación de la vida de Policarpa Salavarrieta en la novela de RCN:

“Nos preocupa lo que se está mostrando, por la alta influencia que tienen los medios de comunicación en los niños y jóvenes. Aún más cuando se está mostrando una versión tergiversada que puede ser tomada como cierta”, afirmó David Rubio, que en los próximos días emitirá un comunicado oficial sobre el tema.

Los medios de comunicación —por el mismo alcance que tienen— son fundamentales para la difusión de la información y es innegable que —por lo menos en el caso de la televisión— al utilizar una narrativa distinta, para muchos quizás mucho más emocionante que leer un libro, logra transmitir la información a muchas más personas que las que pueden llegar a leer un texto escrito.

Y no es extraño que así suceda si se tiene en cuenta que el formato en que se presenta la novela permite desarrollar la trama de una manera más rápida, más emocionante si se quiere —no se puede olvidar que las producciones en televisión dependen del rating que puedan generar— y esto creo que permite explicar en buena medida las razones de su éxito. Sin embargo, no se puede olvidar que a pesar de la diferencia en la transmisión de información, ésta —y más si se trata de temas o personajes históricos— debería procurar mantenerse fiel a la historia —por lo menos en líneas generales— para evitar que los espectadores crean que la versión ficcionalizada —como saben— pero tergiversada —como no se si sepan— es una narración fidedigna que se apega a los hechos como en realidad sucedieron.

El problema, según lo veo y acertadamente señala Rubio, no es tergiversar un personaje o un tema histórico sino no informar al televidente sobre los elementos que se han modificado en la versión que se presenta en la pantalla chica1. Por no informar que lo que se pasa por la pantalla del televisor no corresponde con la versión histórica del personaje, es por lo que se crean distintos mitos de la historia2 que en muchos casos no son fáciles de corregir.


  1. Esta aclaración debería realizarse de la misma manera en que se presenta el contenido tergiversado: si se le dedica tiempo en los noticieros y en la tanda de comerciales a promocionar la novela, lo lógico sería que estos mismos espacios —y no como respuestas a las inquietudes de un periodista de una publicación diaria, como sucede con el artículo de El Tiempo, o como un largo bloque de texto al inicio de la novela que en la mayoría de los casos nadie lee— fueran utilizados para mencionar los errores que a propósito se realizan en la producción. ↩

  2. Sobre mitos de la historia se ha escrito bastante, pero uno en particular que puedo recomendar es el de Los siete mitos de la Conquista Española de Matthew Restall. ↩

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¿Quién lo creyera? La política genera rating

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La XX cumbre del Grupo de Río culminó con la resolución diplomática de las tensiones que involucraron a Colombia, Ecuador, Venezuela y recientemente Nicaragua. Cabe mencionar que los problemas no se resolvieron durante este encuentro sino que solamente, por decirlo de alguna manera, disminuyeron de intensidad de tal forma que ahora no se ve cercano el estallido de una guerra que hasta hace poco parecía inminente.

Sin embargo, no pretendo aquí relatar lo que sucedió en ese famoso encuentro ni tampoco mencionar las consecuencias que pueden traer las decisiones allí tomadas para los países directamente involucrados, simplemente mencionar, como ya lo hizo el periódico El Tiempo aunque con un énfasis un tanto diferente, que el desarrollo de la cumbre fue seguida por muchos televidentes y radioescuchas, por lo menos de Colombia, con el mismo interés con el que se sigue un partido de fútbol.

Por lo general, las transmisiones de carácter político no generan interés en la gente y son vistas más como interrupción de la programación regular que como algo que sea de verdadera importancia para el televidente común y corriente. Sin embargo con la cumbre celebrada el 7 de marzo, no era extraño ver a la gente reunida en torno a un televisor —o en su defecto una radio— siguiendo las intervenciones de los presidentes en Santo Domingo. ¿La razón? Del resultado de la cumbre dependía la evolución de las tensiones que involucraban a los 4 países.

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