Archivo de la categoría: Pasantía

Deletreando un nombre

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En el lugar donde estoy desarrollando la pasantía este semestre, hace poco llegó un español que estará en el país por 3 meses desarrollando también su práctica. Lo curioso del asunto es que la semana pasada al inscribirse por teléfono para asistir a un seminario, como su nombre es más bien extraño por estas latitudes, tuvo que deletrearlo para que lo anotaran correctamente. Hasta ahí, todo muy normal y no merecería que le dedicara un post al asunto; sin embargo, lo que me llamó la atención fue la referencia que acompañó a cada letra cuando deletreó su nombre.

Para evitar mencionarlo con su nombre real llamaré —para efectos de este post— al personaje en cuestión, Pablo. Entonces para ilustrar el asunto aquí esta fue más o menos la situación:

—Nombre?
—Pablo
—¿Perdón?
—Espere lo deletreo
P de Picasso
A de Andalucía
B de Borbón
L de Letizia
O de Oviedo

Pablo deletreó su nombre haciendo alusión en cada letra a algo relacionado con España, pero creo que muy probablemente si Pablo fuese colombiano sus referencias hubiesen sido distintas:

P de Papá
A de Avión
B de Barco
L de Luna
O de Oso

Lo interesante de todo esto es que mientras que en Colombia se apela a elementos comunes que cualquiera puede conocer, Pablo “definió” su nombre en términos de elementos propiamente españoles y por la naturalidad con que lo hizo parecía que normalmente hacía estas alusiones y no que se refirió a su patria como una forma de reafirmar su pertenencia ahora que se encuentra en otro país. No se si esto es práctica común en España o si esto solo lo hace Pablo, pero en todo caso el asunto me pareció bastante curioso.

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Test de Psicología

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El día de ayer, en un taller de liderazgo, la psicóloga que dirigió la actividad nos realizó un test de asertividad —palabra que según la página de Psicología Online significa “las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido”—. El test consistía de 30 afirmaciones que debían ser calificadas según “un código” que iba de +3, que correspondía a muy característico de uno, hasta -3 que indicaba lo menos característico.

Todos los asistentes empezamos a responder siguiendo los códigos y una vez terminamos con la prueba, la psicóloga —queriendo evitarse el tener que calificar los tests, como ella misma confesó— nos comentó que al sumar únicamente 17 de las 30 afirmaciones, por supuesto 17 que no se escogían al azar sino que ya estaban establecidas, podríamos conocer el porcentaje de asertividad de cada uno de nosotros. Los porcentajes a nivel general del grupo no fueron muy altos y crearon inquietudes entre los participantes, ante lo cual la psicóloga decidió que mejor se tuvieran en cuenta los resultados totales de la prueba, es decir la suma de todas las respuestas. Sin embargo, todo se complicó cuando de acuerdo con una diapositiva que ella había preparado para la ocasión, si el resultado de la prueba era superior a +90 la persona estaba en un buen nivel de asertividad y si el resultado era inferior a -90 era necesario que esa persona cambiara para hacer su vida más asertiva. Una de las participantes acertadamente comentó que al ser 30 el número de afirmaciones y +/- 3 la máxima “calificación” posible, el resultado más alto sería 90 de tal manera que ninguno de nosotros obtendría resultados que se encontraran de acuerdo con lo que se encontraba en la diapositiva.

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